Fisioterapia
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Esta semana he tenido la suerte de acudir a una sesión de cuentacuentos para familias. Era la primera vez que iba a un evento de estas características, y lo hacía con ganas porque, a veces, sientes la necesidad imperiosa de hacer algo diferente.

Conforme íbamos entrando en la sala habilitada para la charla, conocíamos a la persona encargada de realizar la misma, porque en el correo electrónico que nos invitaba a la asistencia de la misma no se indicaba quien iba a ser nuestro "cuentacuentos". Y... lo sientes, conectas, sabes que es un ser especial que te emocionará y te sorprenderá y te despertará del letargo. Y así fue...

Despues de que Federico Martín Nervás nos recordara la importacia de la palabra y del momento y de la emoción y del amor y de la vida y de la muerte, nos invitaba a través de ciertos cuentos escritos para niños y ciertas obras escritas para hombres a explorar los sentidos.

Uno de los libros que recomendó fue " El arte de contar cuentos a los niños" de Elena Fortún. Como no podía ser de otra manera, adquirí la obra con las ganas de un aprendiz de la vida.

Cuando a lo largo de esta semana algunos de mis pacientes me han hecho preguntas difíciles, no he podido dejar de acordarme de Federico y comprender la importancia de mi palabra. Los pacientes confían en nosotros, en lo que les decimos y en cómo se lo decimos. Tenemos que entrenarnos como comunicadores, así como lo hacemos cuando queremos ejecutar una técnica manual. El lenguaje en muchos casos, se torna terapéutico. No somos meros ejecutores silenciosos de técnicas de Fisioterapia. Hablamos con el paciente, no sólo del partido de anoche o de la última película. Hablamos de su problema de salud, les contamos que podemos hacer por ellos y que pueden hacer ellos por nosotros, establecemos una relación terapéutica donde la comunicación verbal es básica.

Obras como ésta nos pueden ayudar a mejorar nuestros cuentos terapéuticos.